Adrian Sanjorzán, médico, poeta y escritor entre dos mundos

Entre Nueva York y Bucarest se extiende un hilo invisible por el que fluyen, como por una arteria, el idioma, la memoria y la voz de un hombre capaz de curar cuerpos y almas. Adrian Sânjorzán, obstetra-ginecólogo, poeta y escritor de origen rumano, vive en Estados Unidos, pero sus textos, al igual que su corazón, permanecen en la encrucijada de las culturas.

Es uno de esos autores para quienes la ciencia y el arte forman parte de una misma profesión: la medicina. Solo que a veces opera con el bisturí y otras veces con la palabra.

De Transilvania a Nueva York

Adrian Sanjorzán nació en Rumanía y se formó en medicina antes de marcharse a Estados Unidos. Hoy en día trabaja como obstetra-ginecólogo en Nueva York, ayudando a traer nuevas vidas al mundo y, al mismo tiempo, creando poesía en la que nacen nuevos significados.

Médico de profesión y poeta de corazón, combina dos escuelas: la precisión del diagnóstico y la suavidad de la lírica. Sus textos transforman el dolor en conocimiento. Por eso muchos críticos califican su voz de «estetoscopio humano»: escucha el mundo con la misma atención con la que escucha el corazón de un paciente.

Entre la literatura y la medicina

Sanjorzán pertenece a esa rara especie de autores cuya vida se convierte en materia literaria. Su primer libro, Entre dos mundos: relatos de un médico ginecólogo (2005), le dio fama y fue finalista del Premio Nacional de Literatura de Rumanía. En estas memorias, describe la vida cotidiana de un médico, el cruce de culturas y las historias íntimas de las mujeres con las que se encuentra en su profesión.

Tras el éxito del libro, le siguieron varias colecciones de poemas:

  • «En la línea de la vida» (2002),
  • «Voces en la punta del cuchillo» (2003),
  • «Tatuajes en mármol» (2006),
  • «Anatomía de la luna» (2010),
  • «Un vacío en la memoria» (2018),
  • «Un mundo camuflado» (2020).

Cada una de estas ediciones es como una nueva operación precisa y minuciosa, en la que el lenguaje se convierte en un instrumento de investigación.

El escritor rumano en el mundo

La literatura de Adrian Sanjorzana viaja tanto como él mismo. Sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, francés, español, árabe, chino, italiano, polaco, sueco, vietnamita e incluso bengalí.

La antología Mundo Enmascarado, publicada en Taiwán por el poeta Kwei-Shiang Lee, cuatro veces nominado al Premio Nobel, se convirtió en una especie de reconocimiento de la poesía rumana en Asia. Posteriormente, el libro fue traducido al alemán y presentado en la Feria del Libro de Fráncfort (2022), donde Sanjorzán participó como invitado de la delegación internacional.

Fue invitado a festivales en Granada (Nicaragua, 2018) y Gotemburgo (2014) y participó en las Jornadas y Noches de Literatura en Rumanía. Se le leyó y se debatió sobre él en la Universidad de Arizona, Tennessee y Redlands, donde los estudiantes se familiarizan con la poesía mundial, y el nombre de Sanjorzán suena como un ejemplo de diálogo entre Europa del Este y América.

«Entre dos mundos»

Esta fórmula es el título de su primer libro y, al mismo tiempo, su filosofía de vida. Vive entre idiomas, culturas y continentes, pero no divide el mundo en ajeno y propio. Para él, Nueva York y Bucarest son los dos pulmones de un mismo organismo, donde uno respira al inhalar y el otro al exhalar.

En sus poemas, a menudo vuelve a los temas del hogar, el exilio, la memoria y el envejecimiento. Sus versos están llenos de ironía y tristeza, como si escribiera con el tiempo.

“Podría volver a cualquier lugar,

tengo tantos hogares y tantas puertas.

Pero con más de sesenta y cinco años, nadie te quiere”.

Estos versos del poema «Regreso a casa» suenan como la confesión de un emigrante que nunca deja de estar entre dos mundos.

Escritor filósofo, médico realista

Los textos de Sanjorzan son una anatomía del alma humana. En un poema describe el hospital como un castillo sitiado, donde los médicos se defienden contra el miedo y la muerte. En otro convierte la cuarentena en una metáfora del aislamiento del hombre en un mundo lleno de ruido informativo.

“Los barcos permanecieron anclados durante cuarenta días.

Luego zarparon con la popa por delante,

y los muertos saludaban desde la proa”.

Así nace su estilo preciso, imaginativo y audaz. Sabe escribir sobre la muerte sin patetismo y sobre la vida sin adornos.

La literatura como forma de mantenerse vivo

Adrian Sanjorzán es representante de la diáspora rumana en Estados Unidos, pero sus textos no tratan sobre la separación, sino sobre la unión. No añora el pasado, sino que tiende un puente entre mundos. Su poesía es una forma de memoria en la que la patria se transforma de geografía en sentimiento.

A menudo dice que la medicina enseña humildad y la poesía, esperanza. En una de sus conferencias en Tennessee, comparó la creación artística con la cirugía: «En ambos casos, es importante no temblar y no olvidar que tienes ante ti un ser vivo».

Sanjorzán es miembro del movimiento internacional «Poetas del Mundo», del PEN Center de Estados Unidos y de la Sociedad Poética Americana. Ha sido galardonado con el premio de la Biblioteca Internacional de Poetas (2005) y ha sido finalista del Premio Nacional de Literatura de Rumanía.

Sus textos se publican en antologías de Estados Unidos, España, Colombia y Rumanía, y los críticos lo consideran una de las voces más expresivas de la literatura rumana en el extranjero.

Entre el arte y la empatía

Cuando escribe, se percibe la precisión médica de cada palabra como un corte en el sentido. Cuando trabaja en el hospital, se percibe la poesía, la capacidad de ver una historia en cada paciente. Adrian Sânjoran es un raro ejemplo de cómo una persona puede ser al mismo tiempo profesional y soñadora, racional y lírica.

Al observar su trayectoria, uno comprende que la emigración es la capacidad de llevar dentro varios mundos a la vez. Adrian Sânjoran vive precisamente así: cura cuerpos en Nueva York y escribe poemas en la lengua en la que quedó su juventud.

No elige entre la medicina y la literatura, entre Rumanía y Estados Unidos, entre la ciencia y la fe en los milagros. Todo eso es su mundo, su anatomía de la luna, su mundo camuflado, donde cada línea suena como parte de una filosofía.

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